En los tiempos que corren, muchos empresarios andan desorientados y sufrientes. Cuando reconocen que las cosas no les van como desearían, encuentran falso consuelo en que a todos sus conocidos del sector les va igual de mal o peor. Cuando esto ocurre, bajan los brazos y se entregan al "esperismo"; o sea: a esperar que amaine y que vengan tiempos mejores. ¡ Es lo que toca!, dicen convencidísimos. Y lo que es peor: escriben a fuego en su mente que ha de ser así y de ninguna otra manera. Y esta convicción se ahonda cuando en la mayoría de gremios, cámaras, gestorías u otros entes que les han cobrado cuotas desde el princio de sus albores empresariales, les reafirman que así es. Han cerrado el círculo.
Entonces ocurre que un día un profesional de una organización que vive para que las PYME vivan, (simplemente, porque es su negocio y su modo de vida y de hacer negocio), se reune con este empresario y le pregunta: y a tí, ¿qué te gustaría conseguir, porqué luchas cada día? Y el empresario responde: para seguir adelante y no hay otra solución que aguantar.
Cuando en las reuniones con sus amigos competidores le dicen que van igual de mal o peor , ¿no le estarán diciendo que deje de luchar para que cierre cuando antes y les deje el campo expedito?
Cuando va al gremio o a la cámara de comercio o al gestor de turno y sesudos ellos concluyen que lo que hay que hacer es aguantar, ¿no estarán pensando realmente que no se olviden de pagar la cuota?
¡¡ Salvese quién pueda !!! .... pero aguante, (o sea, no haga nada) dicen.
Cuando el viento soplaba de cola, todos remaban en la misma dirección: era sencillo, el viento iba a favor, las copas llenaban las sobremesas de los colegas y el envite era saber a quién le iban las cosas mejor; mientras en las arcas de gremios, cámaras de comercio y asesores, la sacrosanta cuota (¿ qué aportaban realmente al empresario que le sirviera para evitar el duro impacto de la crisis?) seguía manando.
Y ahora, siguen llenando, pero menos, de copas las mesas y de cuotas las arcas para que les digan que hay que aguantar sin hacer nada más...no sea que se acabe la copa o la cuota.
Hay otras alternativas, ¡¡¡¡ seguro !!!!
¿ Quiere conocerlas ?
Es sencillo: coopere con quien se dedica como único fin a que las PYMES salgan adelante: sin "copas", sin "cuotas".
No espere ayudas de quien no hizo nada para evitar que sufriera lo que sufre.
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miércoles, 12 de octubre de 2011
sábado, 20 de marzo de 2010
Cuando el camino se empina: ¿Cómo salir de la crisis?
2.010 era, a juicio de los políticos interesados en ganar tiempo y de los ingenuos anestesiados ante los cantos de sirena, el año en que se atisbaría la salida cierta de la crisis.
Ha faltado el ESTO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS para creer que una nueva inercia nos sacaría del atolladero más pronto que tarde, como embelesados en una propaganda en que la mayoría de cada uno mira al de al lado cuando se refiere al TODOS.
Una vez más buscamos el camino fácil, el atajo, la cuesta abajo, el más de lo mismo aunque con un ligero maquillaje. Seguimos a la búsqueda del chollo y nos cuesta renunciar o hacer frente a las causas que nos han llevado hasta aquí.
Y, salvo que deseemos estar ciegos, es bueno darse cuenta de que el camino se empina.
¿Cuáles son, pues los paradigmas que nos ayudarán a salir de la crisis?
En primer lugar, enfrentando la realidad de los hechos: las cosas están como están, ni más ni menos.
El proveedor de dinero al sistema, la banca, sigue estrangulando el flujo de fondos al mercado.
Ya no es que los proyectos empresariales precisen financiación: es que los que la tienen se ven forzados a ralentizarse o hasta detenerse ya que la banca les retira la liquidez que había aportado antes sin que haya mediado razón objetiva dadas las circunstancias concretas de una situación dada.
Ante esta realidad, el frenazo inversor se agudiza, los gastos se reducen más allá de lo saludable y la endeblez de muchas PYMEs aparece en todo su fulgor: empresas muchas de las veces descapitalizadas que forman parte de un sistema endeble que además ha obviado, las más de las veces, las claves que les permitió nacer, desarrollarse y constituirse en una de las partes más importantes de la empleabilidad en nuestra economía: el esfuerzo personal, el compromiso, la resistencia y el espíritu de lucha sin fin.
Es claro que se han alcanzado cotas de bienestar inimaginables hace no muchos años pero parece evidente que a la vista de los hechos quizás hemos ido demasiado lejos ante la contundente realidad de que la “vaca no da para tanto”.
Ante este camino empinado no hay que retroceder más que para tomar nuevo impulso, pero sí que hay que revisar en donde estamos y donde vamos.
Y hay que hacerlo con la mente abierta, aprovechando al máximo las oportunidades que nuestro entorno nos ofrece, anticipando y cooperando (mal si no salimos de nuestro propio ensimismamiento y creemos que solo nosotros sabemos lo que hay que hacer para salir adelante, si bien es cierto que aunque otro lo sepa y nos lo diga nos tocará hacerlo a nosotros, pero con ayuda se hace mejor y antes).
Y, además, aún más importante, rebuscar en nuestro interior nuestra mejor capacidad de esfuerzo, de trabajar duramente, nuestro compromiso con nosotros mismos y con los que luchan a nuestro lado, nuestra resistencia ante el fracaso y saber apretar los dientes cuando el esfuerzo parece estéril y dar otro paso, y otro, y otro más…hasta salir adelante.
Solo después nos parecerá que el camino se hace más llevadero y con nuestras capacidades reforzadas, iniciaremos una nueva andadura más fértil.
Quizás en 2.011……
Ha faltado el ESTO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS para creer que una nueva inercia nos sacaría del atolladero más pronto que tarde, como embelesados en una propaganda en que la mayoría de cada uno mira al de al lado cuando se refiere al TODOS.
Una vez más buscamos el camino fácil, el atajo, la cuesta abajo, el más de lo mismo aunque con un ligero maquillaje. Seguimos a la búsqueda del chollo y nos cuesta renunciar o hacer frente a las causas que nos han llevado hasta aquí.
Y, salvo que deseemos estar ciegos, es bueno darse cuenta de que el camino se empina.
¿Cuáles son, pues los paradigmas que nos ayudarán a salir de la crisis?
En primer lugar, enfrentando la realidad de los hechos: las cosas están como están, ni más ni menos.
El proveedor de dinero al sistema, la banca, sigue estrangulando el flujo de fondos al mercado.
Ya no es que los proyectos empresariales precisen financiación: es que los que la tienen se ven forzados a ralentizarse o hasta detenerse ya que la banca les retira la liquidez que había aportado antes sin que haya mediado razón objetiva dadas las circunstancias concretas de una situación dada.
Ante esta realidad, el frenazo inversor se agudiza, los gastos se reducen más allá de lo saludable y la endeblez de muchas PYMEs aparece en todo su fulgor: empresas muchas de las veces descapitalizadas que forman parte de un sistema endeble que además ha obviado, las más de las veces, las claves que les permitió nacer, desarrollarse y constituirse en una de las partes más importantes de la empleabilidad en nuestra economía: el esfuerzo personal, el compromiso, la resistencia y el espíritu de lucha sin fin.
Es claro que se han alcanzado cotas de bienestar inimaginables hace no muchos años pero parece evidente que a la vista de los hechos quizás hemos ido demasiado lejos ante la contundente realidad de que la “vaca no da para tanto”.
Ante este camino empinado no hay que retroceder más que para tomar nuevo impulso, pero sí que hay que revisar en donde estamos y donde vamos.
Y hay que hacerlo con la mente abierta, aprovechando al máximo las oportunidades que nuestro entorno nos ofrece, anticipando y cooperando (mal si no salimos de nuestro propio ensimismamiento y creemos que solo nosotros sabemos lo que hay que hacer para salir adelante, si bien es cierto que aunque otro lo sepa y nos lo diga nos tocará hacerlo a nosotros, pero con ayuda se hace mejor y antes).
Y, además, aún más importante, rebuscar en nuestro interior nuestra mejor capacidad de esfuerzo, de trabajar duramente, nuestro compromiso con nosotros mismos y con los que luchan a nuestro lado, nuestra resistencia ante el fracaso y saber apretar los dientes cuando el esfuerzo parece estéril y dar otro paso, y otro, y otro más…hasta salir adelante.
Solo después nos parecerá que el camino se hace más llevadero y con nuestras capacidades reforzadas, iniciaremos una nueva andadura más fértil.
Quizás en 2.011……
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